viernes, 24 de junio de 2016

CORISCAO (2234m)


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Ascensión a uno de los miradores por excelencia del Parque Nacional de Picos de Europa y de las  cercanas y solitarias cumbres de la montaña Palentina.
Ubicadoen el límite del parque nacional, el modesto Coriscao es uno de los imprescindibles de la Cordillera Cantábrica, ideal para contemplar unas de las mejores panorámicas de los tres macizos que componen el parque nacional de Picos de Europa.
Pasaremos por La Guarda (1893m), Peña Cascajal (2207m) y Coriscao (2234m).
Desnivel 800m
Distancia Total: 12 km
Partimos del aparcamiento en el  alto del puerto de San Glorio. Por una pista de aproximadamente     2 km se sube al collado de Llesba donde se encuentra el monumento al oso. Desde aquí pasamos sucesivamente por el collado de la Guarda, Peña Gustal, Peña Cascajal y finalmente el Coriscao.






jueves, 23 de junio de 2016

CABEZO LLEROSOS POR LA CANAL DEL SAIGU

Cabezo Llerosos desde la ladera de los Cuetos del Trave. La canal de Saigu llega hasta los Arandanales (zona velada por la nube). Desde los Arandanales asciende, con cierta tendencia hacia la izquierda, la canal de Fuentes de Rama.

En la vertiente meridional de Llerosos, al este de las Avareras, se abre la canal de Saigu, una de las más duras y desconocidas de la garganta del Cares.
Si miramos el mapa, veremos que Saigu asciende vertiginosamente desde la senda del Cares hasta el verde  circo de los Arandanales, unas inclinadísimas y amplias pendientes herbosas.

Llegando a la canal de Saigu desde Caín. Se aprecia el sendero que la atraviesa, a su altura cambiaremos de vertiente.

Empezamos Jesús y yo a recorrer desde Caín, los 6,5 km que separan el inicio de la ruta del Cares y el comienzo de la canal del Saigu (430 m).

 Hacia el Cueto Argumoso.

Empezamos a subir por la izquierda de la riega. Pero enseguida, a la altura de una senda que atraviesa la canal (460 m, 0,1 km), cambiamos de orilla. Continuamos durante un buen rato por esta mano, donde dominan las pendientes de hierba salpicadas por algunos pedreros. Toda esta zona baja de la canal de Saigu se denomina el Robro.
Al principio, la pendiente es muy fuerte, pero, enseguida, se amansa algo y la progresión, aunque esforzada, se hace más llevadera.


En el lateral derecho de la canal. Al fondo, la canal de Estorez.

De la base del Cueto Argumoso, se proyecta hacia nosotros una verde morrena, en cuyo arranque confluyen ambas canales.   

En rojo, el itinerario desde la riega al primer sedo. Se trata de un itinerario razonable, pero no podemos afirmar que sea el mejor posible. La perspectiva resulta muy engañosa: las pendientes son muy fuertes.

 Saliendo del pedrero en dirección a la morrena.

En cuanto el terreno lo permite, abandonamos el pedrero para orillarnos aún más a la morrena. Una faja de terreno con abundante vegetación permite progresar con relativa facilidad.

La fuerte pendiente de hierba que antecede al primer sedo.

Por fin, la fortísima y resbaladiza pendiente de hierba termina (1.070 m, 2 km). Respiramos aliviados. Solo hay un pequeño problema: que acaba al pie de unos farallones inexpugnables (la oquedad que veíamos desde abajo). Eso es, al menos, lo que nos pareció cuando, sin resuello, llegamos hasta allí.

  A nuestra derecha, una rampa (llamémosla primer sedo), fácil (muy fácil comparándola con lo que habíamos pasado), salvaba el anfiteatro rocoso y accedía a una canalilla herbosa.


El primer sedo.
 
Llegando al primer sedo.

 En el primer sedo.


Salvado el sedo, cruzamos la canalilla herbosa para ganar el hombro que tenemos enfrente (1.110 m, 2,1 km). El terreno sigue siendo muy pendiente y expuesto, pero conserva trazas de sendero y resulta algo más fácil que el anterior.

La travesía de la canalilla herbosa.

 En la travesía


Justo por encima del hombro se alza el sedo de los Arandanales. Hay que describir una pequeña curva hacia la derecha y subir unos metros para alcanzar la base del sedo.

El sedo de los Arandanales.

 

El sedo de los Arandanales discurre por un muro de buena roca con abundantes presas (II/II+), que se supera describiendo cortos zigzags. En su parte alta, todavía permanece, perfectamente encajada en una fisura, la herradura que los pastores utilizaban para asegurar el paso.
Desde la herradura, todavía hay que trepar algunos metros para acabar de remontar el sedo. Se puede tirar hacia la izquierda o hacia la derecha; no sabríamos decir cuál es la mejor opción, aunque, por la abundancia de agarres, es posible que los pastores treparan hacia la derecha.


 La herradura del sedo de los Arandanales.

Las dificultades, que no la dureza, terminan al llegar a los Arandanales (1.180 m, 2,2 km). De justicia es que, antes de proseguir, rindamos tributo a los pastores que subían hasta aquí con sus rebaños para aprovechar los verdes pastos que medran en estas pinas pendientes.


 Iniciando la canal de Fuentes de Rama, con los Arandanales de telón de fondo

La verde canal de Fuentes de Rama continúa ascendiendo, con rumbo noroeste, por el borde occidental de los Arandanales. Su pendiente es fuerte, pero ya no hay necesidad de ayudarse con las manos, salvo en algún tramo puntual.

 La muria que separa las dos partes de Fuentes de Rama.

Más arriba (1.410 m, 2,7 km), la canal hace un escorzo hacia la derecha. Unos metros más allá, nos topamos con una muria que impide al ganado penetrar en la parte abismal de Fuentes de Rama. 



 Las suaves pendientes de la segunda mitad de la canal de Fuentes de Rama.

A partir de aquí, la pendiente suaviza y, si no fuera por el cansancio acumulado, diríamos que ya solo nos queda un largo pero placentero paseo hasta la horcada de los Bueyes (1.696 m, 3,7 km), desde donde no se tarda gran cosa en llegar a Llerosos (1.795 m, 4,2 km).


La horcada de los Bueyes.

En la cima de Llerosos, el paisaje, como siempre, es espectacular. 

 El descenso al Cares lo hicimos por la Canal de Culiembro. Una vez en la senda del Cares vuelven a mi cabeza las imágenes de la canal del Saigu y las extraordinarias vistas desde Cabezo Llerosos y no puedo evitar pensar en aquellos pastores que no por gusto como nosotros, si no por obligación, subían por esas interminables y peligrosas pendientes para aprovechar el verde pasto para su ganado.

 

La majada Beresna

La vega las Fuentes

  Abajo, Ostón se asoma al Cares.

 

domingo, 12 de abril de 2015

ASCENSIÓN AL CURAVACAS POR LA CANAL SUR

Salimos de Vidrieros (1330m)

Teníamos pensado subir a la cima por la canal sur y descender por el Callejo Grande. Habíamos salido muy tarde para subir una canal como ésta y encima orientada al sur, lo que nos hace temer por el estado de la nieve.
A medio kilómetro, cogemos el camino de la derecha, y enfilamos hacia el Curavacas a la orilla del arroyo Cabriles.
El arroyo bajaba desbordado por el deshielo y teníamos que hacer verdaderos equilibrios sobre las piedras mojadas. Pronto salimos al prado Cabriles o pradera del Resollar (1.560 m, 2,3 km), la zona despejada sobre la que se alza la mole de conglomerados del Curavacas.
Miramos hacia la canal sur y comprobamos que hace tiempo que la sombra ha dejado de ocultarla del sol ,¿cómo estará la nieve?
Abandonamos el trillado itinerario a Callejo Grande (1.800 m, 3,1 km) y, virando levemente a la izquierda, nos vamos aproximando a la canal sur.
Empezamos a subir el blanco y empinado canalón, parece que la nieve aguanta  nuestro peso y nos permite progresar con rapidez.
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Desde la cota 2.000, la canal tiene una pendiente media de 38 grados, con un primer tramo suave (31 grados hasta la cota 2.150) y un segundo más empinado (43 grados de media).
Seguimos progresando sabiendo que nos queda la parte más dura y empinada de la canal. 
Los últimos 100 metros tienen un desnivel que oscila entre los 55 y 60 grados.
Seguimos progresando sobre nieve blanda pero que permite clavar los piolets con seguridad. Por fin alcanzamos la salida de la canal.
Superada la canal (2.470 m, 4,6 km), es necesario efectuar un pequeño rodeo por la expuesta cara norte de la montaña.
El cambio de nieve se deja notar en nuestros crampones.

Superamos con cuidado el resalte que da paso a la cumbre.
Compartimos la cumbre (2.524 m, 4,9 km) y sus generosas vistas con dos acentores alpinos.
Sacamos las fotos de rigor , da igual las que saques, siempre piensas que son pocas.
Una última mirada a los picos de Europa.
Descendemos hacia Callejo Grande. Aquí también el itinerario discurre al principio por la cara norte de la montaña. A esta zona se la conoce como la Llana y hay que seguir prestando atención.
Empezamos en pocos minutos el descenso por el Callejo Grande, muy empinado al principio y que poco a poco va suavizando la pendiente con lo que el descenso se hace bastante amable.
Disfrutando de la bajada nos acercamos poco a poco de nuevo a Vidrieros, echando de vez en cuando una mirada atrás, hacia la mole del Curavacas.

Hace ya unos años subí por la canal sur con el GUM (Grupo Universitario de Montaña de Valladolid), era bastante más joven y seguramente estaba más fuerte. Me gustó volver a repetir la subida al Curavacas por esta canal, con dos amigos esta vez: José Miguel y Jesús Sánchez Melado, al que tengo que agradecer las fotos que nos sacó y los datos de la subida que he tomado prestados de su blog .
Todavía guardo una foto de aquella subida que he tenido que digitalizar. No había cámaras digitales... ¿tantos años han pasado ya?.. 

Es una montaña a la que tengo especial cariño porque fue la primera montaña seria que ascendí. Todavía recuerdo a Dani, un amigo con el que he hecho muchas muchas cimas, ayudándome a bajar de la cima con sus crampones.

y también a Jesús,otro amigo, compañero también de muchas cimas,con el que hice una ascensión nocturna hace unos años.

Qué recuerdos!...

Mapa de la ruta
Al final hemos recorrido 9,6 Km con un desnivel de 1200 m.